Cuando me fui a dormir el jueves por la noche recordé los motivos por los que mi vuelo podía ser cancelado:
1. Huelga de celo de los pilotos de Iberia.
2. Huelga encubierta de controladores aéreos (aunque parecía haber terminado ya).
3. Fiebre. Aunque ese es un motivo personal lo meto dentro de los motivos.
El viernes por la mañana, cuando desperté por la mañana y miré por la ventana apunté uno más en mi cabeza…
4. Nieve.
Así que cuando por la noche, una vez reabierto Barajas, decidí coger el avión fui con una sensación de encaminarme hacia la Ruta Quetzal. Cuando llegué al aeropuerto y vi las colas interminables ante Iberia me di cuenta de que el caos era mayor de lo que contaban en los medios de comunicación.
Me acerqué a las pantallas informativas. A las 21 de la noche ahí sólo aparecían vuelos desde primera hora de mañana hasta las 17 de la tarde. Como ya tenía la tarjeta de embarque decidí huir del caos y pasar el control de seguridad.
Una vez pasado el control de seguridad el volumen de gente era mucho menor y las pantallas seguían igual: vuelos de horas tempranas con información que no tenía ningún sentido.
Como no había información en las pantallas la gente que quería información sobre su vuelo se sumaba a la que intentaba informarse de qué hacer con un vuelo cancelado. Aunque yo, ver no vi ningún vuelo cancelado (en la pantalla) hasta bien entrada la noche; aunque bien es verdad que apenas vi embarcar alguno.
El único vuelo que vi embarcar esa noche salió a Málaga. Me enteré de que ese vuelo salía porque escuché a un grupo de gente aplaudir.
Los pasajeros de los tres vuelos con mi destino que estábamos ahí una hora después de la supuesta hora de salida acabamos instalados delante de una puerta de embarque. Salió un piloto diciéndonos que teníamos avión y que él se quería ir, así que entre todos y como pudimos conseguimos convencer a una trabajadora de Iberia de que viniera a embarcarnos.
Finalmente, a las dos de la mañana, los 30 pasajeros que quedábamos con ganas de salir de Madrid de esos tres vuelos nos metimos en un mismo avión y dejamos atrás el caos.
Y me pregunto:
¿Dónde estaba el personal de Iberia? Porque la Guardia Civil sí estaba ahí haciendo su trabajo e intentando poner paz entre el barullo que se armó.
¿Por qué las pantallas, que Aena actualiza con la información que le dan las compañías, no estaban actualizadas ni contenían información alguna?
Con todos los restaurantes y bares de la zona de embarque cerrados a partir de las 22 ¿ Cómo se les ocurre dejar a toda la gente sin comida ni bebida para pasar la noche cuando no tienen otra alternativa que quedarse esperando?
Información. Faltaba información y la gente se acabó amontonando en las colas por la falta de información.
Si usted pone en la pantallita las horas de retraso del vuelo, el pasajero se queda sentado esperando. Si en la pantallita el vuelo no aparece, lo que sí aparecen son 200 personas en una cola en busca de información.
Entrada la noche la gente se acumuló y el personal de Iberia fue acabando sus turnos, así que quedaron pocos. Los pilotos, por su parte, siguieron, a pesar del día, con la huelga de celo; y las ilusiones y la energía de mucha gente quedaron atrapadas esa noche en Barajas.
Después de pasar la tarde ahí y a pesar de todas las críticas vertidas sobre Magdalena Álvarez, creo sinceramente que la culpa del caos generado es de Iberia.