El cola-cao de hoy es canadiense y nos lo tomamos con David Lizoain. David está estudiando un Doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad de Barcelona y es licenciado en Economía por la Universidad de Harvard.
El Primer Ministro de Canadá ha convocado elecciones anticipadas para el 14 de octubre. ¿En qué contexto político nos encontramos? ¿Existe la posibilidad de un cambio de gobierno?
El primer ministro canadiense Stephen Harper, del partido conservador, convocó unas elecciones anticipadas por razones oportunistas. Veía que el parlamento estaba investigando unos casos de corrupción que afectaban a su partido, que el líder de su rival histórico – Stephane Dion de los liberales – tenía problemas controlando su propio partido, y además que los sondeos le daban las posibilidades de conseguir una mayoría absoluta. Harper empezó su mandato con una ley que fijaba el día de las elecciones y acabó su mandato ignorando su propia ley.
¿Cuál ha sido la evolución reciente de la socialdemocracia en Canadá y cuáles son las previsiones de cara a los próximos años?
La tragedia de la socialdemocracia en Canadá es que los socialdemócratas jamás se han presentado todos juntos a las elecciones federales. En la zona inglesa de Canadá, el New Democratic Party (NDP)siempre ha sido el partido de la izquierda, pero nunca logró tener mucho éxito en Quebec, que seguramente es la provincia más progresista del país. Allí el eje nacional tiene más importancia que las disputas entre la izquierda y la derecha. La mayoría de la izquierda quebecesa se sitúa dentro del Bloc Quebecois, un partido más interesado en la autonomía de Québec que por la cuestión social, pese a tener un líder ex-maoísta.
El NDP sufrió sus peores momentos durante los años 90. El partido ganó una mayoría histórica en 1990 en Ontario, una provincia que corresponde a casi 40% del país. Desafortunadamente, al abandonar su programa electoral y no cumplir sus promesas el NDP solo obtuvo un 6% del voto en Ontario en las elecciones federales de 1993. Sin embargo, el partido no adoptó las premisas de la tercera vía que constataban que el mercado podría solucionarlo todo.
En 2003, el partido seleccionó a un nuevo líder, Jack Layton. Con Layton, el NDP de nuevo alcanza lo que era su proporción de voto habitual antes de la crisis de los años 90 (entre 16 y 20%). Layton ha ampliado la base del partido (históricamente una alianza entre los sindicatos y los pequeños agricultores) sobre todo dentro de las grandes ciudades del país y ha enfatizado el carácter feminista y ecologista del partido en combinación con una defensa de los valores tradicionales de la socialdemocracia. También, al afirmar que el NDP defiende un federalismo asimétrico, ha logrado tener éxito en Québec por la primera vez en una generación.
Se nota que la importancia de la cuestión nacional de Quebec es cada vez menor, lo cual ha transformado las alianzas políticas de esa provincia. El NDP esta captando ciertos sectores autonomistas de izquierdas, mientras que los conversadores están captando centralistas de derechas. Se espera que en estas elecciones el NDP se mostrará capaz de forjar la alianza necesaria entre los socialdemócratas de Canadá inglesa y los de Québec.
El partido sueña con reemplazar al partido liberal como la segunda fuerza política del país, y después pasar de ser la oposición oficial a formar el gobierno. Es posible que la socialdemocracia canadiense saque los mejores resultados de su historia en estas elecciones y que el NDP remplace a los liberales. A la vez, esto podría provocar una mayoría absoluta para los conservadores. Como el sistema electoral canadiense no es proporcional, cualquier división entre el voto no-conservador ayuda al partido conservador.
¿Cuáles son los principales problemas de los jóvenes canadienses y en qué les afectan especialmente estas elecciones?
En sólo 25 años Canadá ha pasado de ser un país con un estado de bienestar muy comprensivo a un país con un modelo mucho más liberal que el que se tiene en Europa. Esto ha significado que la desigualdad ha ido creciendo y que las oportunidades disminuyeran. Los jóvenes canadienses se enfrentan a una situación en la que no esperan ganar más que sus padres y donde el aumento tremendo del coste de la universidad deja a la mayoría de los universitarios severamente endeudados. Se nota que la juventud se preocupa especialmente por el tema del cambio climático; es difícil evitar lo obvio cuando el ártico canadiense está desapareciendo. Finalmente, la juventud canadiense se solidariza en particular con esos jóvenes canadienses que actúan como soldados en Afganistán. Ha detectado que la presencia del OTAN forma parte de una aventura imperialista destinada al fracaso, ya que permite a los EEUU dedicar una mayor parte de sus fuerzas armadas a la ocupación de Irak.
¿Qué motivos tiene un canadiense para votar al New Democratic Party?
Sólo el NDP ofrece un cambio de modelo a los canadienses. Además, es el momento oportuno. Es evidente que la globalización financiera ha sido un fracaso total. Bajo un gobierno NDP, Canadá se convertiría en un país con altos niveles de protección social, un país comprometido a la capacitación de los trabajadores y el pleno empleo, y un país ecológicamente responsable. No se puede dejar estas tareas vitales al mercado.
Y finalmente: ¿Cola-cao o Nesquick?
Prefiero lo que en Barcelona llamamos un Frontela: una combinación de cacaolat y vodka.




