Uno esperaba que Palin cometiera algún error estrepitoso que alegrara la noche de ayer, sin embargo, Palin decepecionó a todos aquellos que esperábamos atentos ese momento en el que aparecería ese error de principiante que finalmente no llegó.
El reflejo en los periódicos matutinos es el anuncio de que Palin no cometió ningún error garrafal. Para que nos entendamos, cuando todo el mundo ya empezaba a plantearse seriamente la capacidad de Palin, nos hemos despertado con la sensación de que esta señora no es tan inútil como pudiera parecer.
En mi opinión, el error principal es no valorar el debate como un debate entre iguales, sino entender que si Palin no lo hacía extremadamente mal ya era un logro. El mayor triunfo de Palin fue esa capacidad de acercarse al americano medio mediante el uso de un lenguaje claro y llano, porque al fin y al cabo esta señora tiene la preparación en asuntos exteriores de un americano medio. Biden, en cambio, explicó algunos temas con más profundidad, aunque en ese mismo sentido dudo que parte de la clase media americana entendiera algunos de los matices de su discurso.
Tengo mis dudas sobre si la vicepresidenciable fue en todo momento consciente de lo que le preguntaban. Tengo muy claro que se aprendió muy bien la lección y que fue asesorada a la perfección para la preparación del debate.
De nuevo, quiero destacar la necesidad de que Estados Unidos cuente con un vicepresidente preparado, con experiencia y que sepa de que está hablando a tener una vicepresidenta que depende absolutamente de un ejército de asesores para no meter la pata cada dos por tres.




